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La Universidad de Columbia ha hecho público el informe MOOC: expectativas y realidad (MOOCs:Expectations and Reality), que aborda los objetivos de las instituciones que pusieron en marcha este tipo de iniciativas de formación y cómo se espera que evolucionen.
Los expertos en educación superior han planteado en los últimos años la necesidad de realizar cambios drásticos para hacer posible el acceso a un mayor número de alumnos a un coste menor, y sustituir la acumulación de conocimiento por la aquisición de habilidades. Los Cursos Masivos en Línea (MOOCs) parecían el camino adecuado para lograr esos propósitos.
Objetivos de las instituciones educativas al crear MOOCs
La aparición de los MOOCs ha provocado que muchas instituciones educativas se replanteen su estrategia con respecto a la enseñanza en línea. Algunas han creado sus propios MOOCs, otras han ofertado ciertos MOOCs ya creados, y las hay que han hecho ambas cosas. Pero todas ellas persiguen, sobre todo, los objetivos siguientes:
Coste real de los MOOCs
Aunque los MOOCs han ayudado a las instituciones a conseguir los objetivos que se habían propuesto, hay que valorar el coste económico que ha representado esta opción en comparación con otras posibles. Los mayores costes de producción de un MOOC corresponden a:
En principio, se considera que los MOOCs pueden contribuir al desarrollo de la personalización del aprendizaje, pero para lograrlo se requiere un gran nivel de coordinación y la colaboración de verdaderos expertos en el tema. Esto supone un incremento notable del coste de mantenimiento.
La cuestión es comprobar si, tal como se pensó en un principio, el coste de relanzar un MOOC, una vez hecho, es realmente mucho menor que la primera vez que se ofrece. Al parecer, por el momento, para algunas instituciones aún no resultan rentables.
¿Qué hacer para mejorar la eficacia de los MOOCs?
El informe aporta una serie de recomendaciones que pueden contribuir a mejorar la eficacia educativa de los MOOCs. Destacan las siguientes:
Consultar el informe completo MOOCs:Expectations and Reality.
Terminamos el repaso personal a las tareas de la última olimpiada autonómica, comentando el dilema quizás más complejo de todos los que se plantearon. Decía lo siguiente:
Wikileaks
En 2005 se puso en marcha Wikileaks, una plataforma on-line basada en el software de Wikimedia, destinada a la publicación y difusión de información clasificada de gobiernos, grandes empresas e instituciones. En todos estos años ha puesto en circulación información clasificada y comunicaciones secretas de la guerra de Irak y Afganistán, de relaciones
diplomáticas entre países, etc.Preguntas a resolver: Publicar información que no pretende ser compartida por sus propietarios: ¿es libertad de expresión? ¿Vale más esta libertad de expresión o la seguridad del estado, que según algunos estaría en peligro por las filtraciones de Wikileaks? ¿Cambiaría en algo tu postura si Wikileaks filtrara, por ejemplo, tu actividad en la web, haciendo públicas las páginas que visitas, los correos que envías y tus conversaciones en las redes sociales?
Wikileaks es un contrapoder. Y esta palabra nos deja bien claro de qué va la cosa: tiene algo de contra, y por tanto molesta al poder establecido, pero tiene también algo de poder. Es decir, debemos mantener una cierta distancia crítica respecto a sus movimientos y debe tener cuidado con lo que publica en su web, pues lo que está en juego es precisamente su credibilidad. Es posible, como siempre, analizar el tema utilizando la balanza del pensamiento. Por un lado, está la actuación del estado que suele caracterizarse por su opacidad. Aquel lema que se ha calificado de “despotismo ilustrado”, todo por el pueblo pero sin el pueblo, no ha dejado de funcionar pese a la sustitución de las monarquías absolutas por la democracia. El poder político, que debería tener puesta su mirada en el bien común, opera a nuestras espaldas, y en ocasiones lo hace de forma sucia y seguramente inaceptable para los ciudadanos que soportan dicho poder. Y aquí tiene sentido la labor de Wikileaks, convertido en una especie de panóptico digital de los estados y las grandes corporaciones.
El otro lado de la balanza es precisamente el que convierte a Wikileaks en un instrumento tremendamente poderoso. Volvemos a la vieja pregunta: ¿Quién vigila al vigilante? No hace falta referirse a una de las mejores novelas gráficas de la historia para recordar que si el vigilante no es vigilado antes o después comete excesos. Y a este respecto el poder de Wikileaks no está sometido a control ninguno. Dicho de otra manera: si Wikileaks abandera el movimiento en favor de la libertad de expresión y la transparencia, quizás necesitaríamos un Wikileaks-2 que controle a todos los que toman las decisiones estratégicas dentro de la web del chivatazo virtual. Y así podríamos ir hasta el infinito, con Wikileaks de diferentes niveles controlando a los inmediatamente inferiores. Es indudable que Wikileaks cuenta con la adhesión de buena parte de la red, y que sus actuaciones hasta ahora pueden parecer más limpias que las de cualquiera de los estados cuya información ha sido revelada. Esto, sin embargo, no convierte a Wikileaks en una entidad con patente de corso, y habría que estudiar y conocer a fondo qué se publica y por qué. Si tan a favor estamos de la libertad de expresión, ¿soportaría Wikileaks un examen a fondo de sus políticas de publicación de secretos? Pregunta que bien nos puede llevar, por cierto, a las tesis que van apareciendo en los libros del Byung Chul-Han, uno de los filósofos de moda: vivir en la sociedad de la transparencia nos termina haciendo más daño que beneficio. Quizás no sea bueno querer saberlo todo siempre, entre otras cosas por la eliminación de un concepto inherente al ser humano: privacidad. Intimidad.
Le mouvement Podemos, dont les statuts ont été déposés au mois de mars, vient de faire élire au Parlement européen une jeune équipe de cinq députés, incarnation des travailleurs précaires, des universitaires ou des petits fonctionnaires ancrés dans la réalité d’une crise économique loin d’être terminée. Podemos est issu du mouvement des Indignés de 2011 ce qui explique la jeunesse de ses militants qui, bien souvent, ne dépassent pas la trentaine.
Dimanche, le parti a réussi à rallier 1,2 million de voix, talonnant ainsi la gauche de la gauche espagnole menée par Izquierda Unida, qui ne s’y attendait pas plus que l’ensemble des observateurs de la vie politique espagnole.
C’est que les Indignés ont désormais un chef en la personne de Pablo Iglesias, trente-cinq ans, jeune professeur de sciences politiques à l’université Complutense de Madrid. Le jeune homme bénéficiait déjà d’une grande popularité acquise sur les plateaux TV auxquels il était régulièrement invité avant même de se lancer dans l’aventure.
De fait, ce brillant orateur a su arracher nombre d’électeurs aux partis de gouvernement. Dans son discours de victoire, Iglesias s’est fait le porte-parole des sans-voix victimes de l’austérité : « la femme seule qui travaille vingt-heures par jours », « ceux qui servent des verres », employés dans le secteur de la restauration où le travail au noir est quasi-généralisé, ou encore « les voisins qui franchissent les limites de la légalité » pour empêcher les forces de police à procéder à l’expulsion d’une famille sans le sou. À plusieurs reprises, Pablo Iglesias a insisté sur la nécessité de « reconquérir la souveraineté » du peuple, précisant que l’Espagne ne doit pas être « une colonie de l’Allemagne ».
Deux ou trois détails, cependant, sonnaient faux à l’oreille du démocrate, tranchant avec la belle émotion provoquée par cette marée démocratique. Ainsi, le foulard rouge et l’inévitable « no pasarán » crispent la société dans une éternelle guerre civile. Surtout, tout à la joie de saluer une « jeune génération » dont la raison d’être serait de redresser le pays, Pablo Iglesias a formulé une curieuse proposition : celle de voir mettre en place un « processus constitutionnel » comme pour dénier toute légitimité démocratique aux institutions issues de la transition démocratique espagnole. Pablo Iglesias, dans son premier discours de vainqueur, venait d’oublier à quel système il devait la liberté qui lui permettait d’être là où il était, dimanche soir, plaza Reina Sofía à Madrid. Un leader à la Chavez est-il né ?
Casi darían ganas de volver al blog con aquello de “decíamos ayer..”. Pero ni pasó tanto tiempo ni fueron tan dramáticas las circunstancias, así que será más que suficiente con retomar el tema que nos traíamos entre manos, que no es otro que comentar por aquí algunos de los ejercicios de la pasada olimpiada filosófica de Castilla y León (después tocará hincarle el diente también a la de España). El tercer dilema moral decía lo siguiente:
Las caricaturas de Mahoma
En 2005 el diario danés Jyllands Posten, de carácter conservador, publicó una caricatura de Mahoma, en la que se insinuaba que éste podía guardar una bomba debajo de su turbante. El artículo versaba, además, sobre la libertad de expresión y la autocensura a la que se ven obligados humoristas, artistas, periodistas y escritores para no herir ciertas susceptibilidades. La caricatura fue considerada ofensiva por muchos grupos musulmanes a nivel mundial: no sólo representaba a Mahoma, hecho que está prohibido en el islam, sino que además lo asociaba con la violencia. Se sucedieron los conflictos diplomáticos y las amenazas, que cristalizaron en diversos atentados en varios lugares del mundo. Siete años más tarde, el diario satírico francés Charlie Hebdo volvía a publicar unas caricaturas de Mahoma, que provocaron también múltiples conflictos y enfrentamientos, algunos de ellos de en países bien lejanos de Francia.
Preguntas a resolver: ¿debe un humorista gráfico renunciar a publicar imágenes de Mahoma?
¿Son estas imágenes un ejercicio de libertad de expresión?
Reaparece el problema de la libertad de expresión y el respeto a las creencias religiosas. Es bien sabido que en el islam no se permite representar a Mahoma y no menos sabido es que ciertos caricaturistas disfrutan convirtiendo en tema central de su actividad aquello que puede ofender a un grupo social determinado. El conflicto está más que asegurado y desde posturas más moderadas puede parecer que exageran unos al ofenderse tanto por el hecho de que alguien pretenda dibujar a su dios, pero también los otros, firmes defensores de que su libertad de expresión va indisolublemente unida a la posibilidad de pintar a Mahoma, como si no hubiera otros temas a los que enfrentarse desde la viñeta diaria o semanal. El victimismo como pose conduce a un resultado nefasto: bien saben los que profesan el islam que hay corrientes dentro del mismo que abogan por un aperturismo y una reinterpretación de los textos y que en nada se ofenden si ven una representación de Mahoma. Por su parte, los propios caricaturistas podrían dirigir su ojo y su lápiz hacia otras realidades, si de verdad quieren mostrar su compromiso con el pensamiento crítico.
Se trata en definitiva de una posición de madurez moral e intelectual, que tantas veces se les exige a niños y adolescentes, pero que se echa de menos también en el mundo de los adultos. No hay diálogo intercultural ni convivencia posible si nos dejamos llevar por la provocación como moneda de cambio. Hay quienes provocan con dibujos y quienes lo hacen con disturbios y atentados. No estamos, evidentemente, hablando de una respuesta proporcionada, y esto bien podría inclinar la balanza del lado de los caricaturistas. Sin embargo, pierden toda la razón que pudieran tener cuando se empeñan en la mofa y la humillación, y cuando en lugar de construir puentes para el cuestionamiento están poniendo las bases para el odio mutuo. Fijémonos si no en la gran diferencia que hay entre la caricatura-provocación y la crítica. Cuando son los propios integrantes de países islámicos los que hacen daño, y no precisamente por pintar a Mahoma, sufren el daño en primera persona. Ellos son los que abanderan el pensamiento crítico y los que se la juegan en cada viñeta. Y no aquellos otros que ven los toros desde la barrera y desde un sofá de Dinamarca o de París pretenden reírse de lo atrasados que son ciertos creyentes, por rechazar si quiera la opción de representar a su dios o su profeta. Si lo primero es auténtica libertad de expresión, lo segundo es un escupitajo en la cara, que pretende hacer pasar por libertad de expresión lo que es falta de respeto.
Aleshores apareixerà algun sociolingüista i dirà que la mare de la mare o del pare tenia en la cultura llatina un paper especial, no exercit pel pare del pare o de la mare, però que en la nostra cultura si, i per tant cal que hi hagi la flexió.Etim.: àvia ve directament del llatí avĭa, mat. sign.; però la forma masculina avi no ve tot dret del llatí avus (que seria tornat *au), sinó que és una masculinització analògica de avĭa (cfr. Meyerke Gramm. ii, 368).
En resum: la M. fa un any!La mare de la mare: mormor
El pare de la mare: morfar
La mare del pare: farmor
El pare del pare: farfar
La Organización No Gubernamental de Educación para el Desarrollo Entreculturas ofrece, entre los recursos de la colección “Aulas que cambian el mundo”, la publicación Retos de la Educación Intercultural.
Según Entreculturas, la educación intercultural es una propuesta educativa que busca trabajar los conocimientos, habilidades, actitudes y valores, que permitan a todos y cada uno de los miembros que forman la comunidad educativa y a todos los miembros de la sociedad en general, relacionarse, comunicarse y convivir, de manera que se establezcan relaciones de igualdad de oportunidades, ejercicio de los derechos, cumplimiento de deberes y responsabilidades, y plena participación en el conjunto social, evitando situaciones de exclusión y segregación.
Los principales retos que se plantean en el ámbito de la educación intercultural son los siguientes:
La experiencia del Centro de Formación Padre Piquer
Uno de los ejemplos de aplicación de la educación intercultural que se abordan en este documento es el de este centro, situado en el barrio de la Ventilla de Madrid, cuya población está integrada por un 30% de inmigrantes.
El centro Padre Piquer dedica especial atención a los niños y jóvenes más necesitados de educación, generalmente pertenecientes a colectivos de inmigrantes o colectivos socio-económicamente pobres o deprimidos. Por este motivo, cuenta con el plan de compensación educativa, destinado a aquellos alumnos en una situación desfavorecida para su acceso, permanencia y promoción en el sistema educativo.
Destacan especialmente dos iniciativas:
Las aulas enlace, para el alumnado que no conoce bien el idioma, y en las que se trabaja la dimensión afectiva de los niños en riesgo de exclusión.
Las aulas cooperativas multitarea, en las que se trabaja por ámbitos en vez de por áreas, y se intenta globalizar el aprendizaje desde la participación activa de los alumnos, organizados en grupos cooperativos.
Para ampliar información, consultar el documento completo Retos de la educación intercultural.
by Esteve Mills |
Pascal Bruckner |